lunes, 10 de agosto de 2009

sábado, 8 de agosto de 2009

Agustina

La insatisfacción de sus manos denotaba que algo en su vida no había resultado como lo había imaginado vestido de pantalones cortos, y peinado como su madre le había indicado esa tarde en la cual se graduó de la primaria. La soledad brotaba por sus poros. Sus ojos vacíos y movimientos lentos eran el ejemplo más claro de la falta de emoción de todas y cada una de las horas conscientes de sus días.

En un momento palpó sus bolsillos en búsqueda de algo que ya no estaba. ¿Sería su felicidad, o simplemente esa moneda que tenía preparada para pagar el refresco de la cena? Se lo que sea tanto no importaba, porque luego de un poco minucioso cateo, abandonó la búsqueda.
Su columna adoptó su posición favorita y sus hombros cayeron. Hacía años que su espalda había dejado de pelear para así adoptar la postura menos saludable, pero sin duda más cómoda, que su cuerpo podía asumir.

Cerró sus ojos.

No notó que su corbata era ahorcada por su poco glamoroso bolso “regalo cortesía” de alguna antigua convención médica a la cual algún hermano exitoso había asistido. Bolso que le habían regalado una pasada navidad para no llegar con las manos vacías a la celebración.
No notó que la vida se le había pasado, y que claramente la había disfrutado tanto como disfrutaba su viaje de 2 horas a bordo de los incómodos y pequeños asientos del camión 631 que todos los días realizaba la ruta de “Glorieta Insurgentes” hasta “Valle Dorado”.

Ni el frenón más violento podría despertarlo de su eterno sueño.

Baches y mercedes. Moviéndose al compás de cosas no puede controlar.
Sin unos labios a los cuales poder besar.

Solo con un traje barato de poliéster. Solo con un par de agujeros en los zapatos.

B.A.I

viernes, 7 de agosto de 2009

martes, 4 de agosto de 2009

Hysteria

Durante siete meses Sofía se levanto a las 7:40 de la mañana.
Se preparó un té. Dos tostadas de pan integral y un tazón de cereal con fruta. Se ducho usando jabón de marca de paloma y un Shampoo con esencia de mandarina. Secó su pelo, se perfumó. Pintó su cara y alrededor de las 8:40 salió de su casa rumbo al trabajo. Caminó por la calle de Jalapa en dirección a la glorieta de insurgentes. Caminó, siempre al ritmo del soufflé de su Aipot.

Por su parte Andrés, como todas las mañanas, salió tarde de su casa. Con un paquete de oreos robadas de la alacena en el bolsillo y un sándwich en un "topper".
Encandilado caminó los 2kms que separaban su puerta de la combi. Se montó en ella al ritmo de un insoportable “Disk Jockey” gritón de esos que intentan ponerle ganas y emoción al alba y le quitan lo lindo y suave a la mañana.
Bajó en periférico y tomó un camión rumbo al Auditorio Nacional.
Subió a otro que iba en dirección a “La Villa” para bajarse a la altura de la calle Génova. Ignoró miradas insinuantes de personas de su mismo sexo.
Compró un cigarrillo (Porque eso le generaba la falsa esperanza de que así fumaba menos). Cruzó la glorieta. Miró con cariño un puesto donde siempre imaginó desayunar unas “carnitas”. La única razón por lo cual no lo había hecho era por falta de capital; No de hambre.
Caminó media cuadra donde sabía que, a la altura del puesto donde fruta fresca era acomodada con mucho esmero y dedicación por un antiguo aspirante a luchador, la vería.
Como todos los días se pregunto su nombre.

Cosas que pasan todos los días en las banquetas que al amanecer despiertan cobijadas bajo el smog del ayer. Dialectos de vendedoras de chicles y paletas. Del sonido de organillero y respiraciones fuertes de hombres fajados por los años y los tacos.
Dos de Suadero y un Boing de mango por favor.

B.A.I

viernes, 31 de julio de 2009


Hoy es viernes. Hoy...hoy. http://twitpic.com/c83xy

Lust for life.

B.A.I.

miércoles, 29 de julio de 2009

In the morning

Estoy comiendo un chupetín. Una paleta. Textura arenosa, sabor lima-limón.
Una mañana extraña...si un camello se fuera a recorrer la antártida, le recomendaría que se lleve bufanda.

Esta mañana as usual caminé de mi casa hasta el lugar por donde pasan los camiones que me llevan o más bien, traen al trabajo.

Fué distinto. 1º salí con la mochila llena de comida...habiendo saqueado el cuartito que la contiene en mi casa, salí corriendo al darme cuenta que las agujas del reloj estaban más allá de donde debían estar...me había pasado demasiado tiempo en la ducha.

Caminé comiendo galletitas Emperador....bajé la barranca que hay entre mi casa y la entrada a mi barrio con la inútil esperanza de que alguien me diera ride....nadie me dio nada. Cerdos egoístas...

Caminé por al lado de los guardias de seguridad. "Buen día joven"...Pasé por al lado de los basureros con los cuales hace 2 semanas choqué...leve inclinación de frente hacia abajo en señal de hola...silencio y pasos.

Crucé el puente...a la derecha as usual el río donde icebergs de espuma nacen y flotan antes de ser tragados por la represa.

Hoy había algo en especial en el río y en los pequeños deltas que se crean en la base de él.

Un húmedo perro me observaba desde abajo...húmedo y nervioso...debía haber caído al río durante la lluvia...por suerte terminó ahí...húmedo pero vivo.

Lo 1º que pensé fué, pobre perro como va a salir de ahí...de repente me dije: "si no sigo, voy a llegar tarde." Todavía faltaba mucha caminata, y ya era tarde...Miré para abajo viendo si había algo más en el lecho.

De repente una remera...una playera húmeda que apenas sobresalía sobre el nivel del río. Una playera que se convertía en brazo...el brazo en mano, y para el otro lado en hombro...El hombro en cuello y el espiral delator una oreja.

Un rush de algo inexplicablemente frío viajó desde la parte más alta de mi nuca hasta el extremo de mis dedos. Mirada a un lado.

Un cuerpo. Una persona. Un muerto.

Ya no era solamente un animal...era la vida de un hombre, era su mujer, sus hijos...su familia...y el agua lo acariciaba.

Quedé paralizado. La hora...Que hacer...Caminé sobre el pasto mojado...el agua se escurría entre los huecos de mis viejas Vans...si llamo a la policía me van a llevar a la delegación y me van a tener horas ahí...Declaraciones...testigo. No gracias. En México hay que ser Alegal...

A la distancia la perra blanca ladra. Se acerca furiosa, como si yo tuviese la culpa de algo...Alzo mi paraguas. Swing...Bullseye...por puta..no es momento para que me ataques y rompas las bolas.

Sigo caminando...empecé a pensar y que de su familia...lo deben estar buscando...su jefe, debe estar enojado con el por no haber llegado a tiempo al trabajo...su mamá...quien sea..

Las cuadras seguían pasando. Una señora me dice "buen día"...buen día a usted...Un patrullero a la distancia.

Manos arriba..."Pasa algo joven"..."Si señor, buen día...eee, me parece que hay algo ahí en la presa...Un cuerpo"..."como...donde?"..."estaba caminando por ahí y vi un perro en el río...va, ahí pasando el puente en Monasterios....y vi algo que, no sé, parecía un cuerpo."

"Como es su nombre?"..........


Motor fuerte revoluciona sobre el pavimento.

Silencio y frío de mañana.


Llegué a la parada. Pasó mi combi. Libre en camino a la agencia....

Mi cabeza con aire.

Silencio por él.

B.A.I.

lunes, 27 de julio de 2009

Glory Box.

Hace dos semanas que he vuelto a viajar en el honorable y bien respetado transporte público de la ciudad de México, que no está de más aclarar que, dichas características anteriormente nombradas claramente no son las más acertadas como para describirlo.
Valle Dorado – Chapultepec. Pocos kilómetros de distancia. Eternas horas de tráfico.
Miles de pasajeros se mueven diariamente al ritmo que marca el pié derecho del señor de la “pecera”. Y también del sonido que se le antoje. Desde viejos boleros en AM. A los Beatles, pasando por reggetón sin olvidar los corridos, norteñas y mariachi.
Manchas de gel para peinar en el vidrio. Timbres y bocinas y claxons curiosos.
El punto no es hablar de las inestables cajas V8 con escape abierto, en las cuales solamente el 5to batallón de enanos trapecistas puede viajar cómodamente en el estrecho espacio de sus arbitrariamente distribuidos asientos; Voy a hablar de una mujer…o algo parecido. Esta no es una historia de amor de transporte público. Más bien de uno de esos infundados odios.
Botitas de gamuza, pantalones anchos, una colorida lonchera robada a algún sobrino y una especial cara de nada. Rasgos poco atractivos, una leve curva en la parte superior de su espalda y una mirada que grita desesperadamente y en silencio “no soy feliz, odio al mundo… (Quizás grite “a mí me gusta la ensalada de elote”, pero para esta historia en particular vamos a ir por lo negativo y malo).
Todos los días se sube en el mismo colectivo que yo. Inclusive cuando dejo pasar un colectivo para que ella se vaya antes, o mismo me “apuro” para alcanzar uno antes que ella…en el 2do tramo (Auditorio – Angel de la Independencia) ella está. Siempre presente, siempre ausente.
No recuerdo bien cuando fue la 1º vez que la vi. Solo sé que desde que tomé conciencia de su incomoda presencia, mi nerviosismo ha aumentado.
M Insurgentes – Av. Del Conscripto mi regreso…soledad y silencio express.
Me atormenta. Ojalá mañana no la vuelva a ver.

B.A.I